El nuevo programa de Tele 5 "La caja" estrenado el pasado martes en late night está en el punto de mira de la Comisión Deontológica del Colegio de Psicólogos de Cataluña.El contenido del mismo será estudiado estos días e investigarán si los psicólogos que trabajan en el espacio vulneran algún principio ético o profesional
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Hola:))
No sé qué pensarán los psicólogos (a decir verdad, y salvo honrosas excepciones... la opinión de esa camarilla de embaucadores y mentirosos me trae sin cuidado), pero el programita de marras me parece, simple y llanamente, un espectáculo obsceno.
La telebasura elevada a su máximo exponente... y, encima, querièndose amparar en explicacione científicas ó queriendo explicar que están haciendo una "labor social". No señores: simplemente estais alimentando el morbo que, en algunos casos, habeis provocado a costa de esas mismas personas con anterioridad (el dramático caso del señor que perdió a parte de su familia en el avión).
Totalmente recomendable la columna de hoy (viernes dia 30) en EL PAÍS, escrita por Enric González:
http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/caja/elpepirtv/20090130e...
Recomiendo su lectura: igual se puede decir más alto, pero no más claro de lo que dice González...;)
Besos:))
(Por si no funciona el enlace, transcribo:
LA CAJA
Telecinco no pasa por su momento más brillante. Cerrará este mes sus datos de audiencia en desventaja respecto a Televisión Española, y en práctico empate con Antena 3. Eso tiene un coste publicitario y no es buena señal en un año que, en materia de anuncios, se presenta malo para todos. Los directivos de la casa deben sentirse inquietos.
Hay otros factores de desazón. Y, por una vez, no me refiero a La noria. El estreno de A ver si llego, el domingo pasado, sufrió un relativo pinchazo (hablamos de audiencia, evidentemente; en términos de calidad aquello fue obsceno); el estreno de Acusados, el miércoles, sorprendió por el asombroso parecido de la serie con otra serie, la estadounidense Daños y perjuicios, que emite Canal +.
Y luego está La caja, un programa que establece nuevos límites en el tratamiento psicológico televisado. No se había visto nada tan instructivo y reconfortante desde que el doctor Mengele fotografió a las víctimas de sus experimentos en Auschwitz. Consiste en encerrar al invitado-paciente en un plató y enfrentarlo con el objeto de su fobia o de su trauma. Evidentemente, el invitado-paciente llora y sufre, y eso, amigos míos, siempre es bonito de ver.
Parece un programa hecho a medida para Paolo Vasile, el consejero delegado de Telecinco. Si tiene problemas, si las cosas no van del todo bien, ¿por qué no meterse en La caja? Le proyectarían imágenes de Televisión Española bañada en oro público, de anunciantes huyendo de Telecinco, quizá del equipo de Sé lo que hicisteis bailando una muñeira sobre las últimas cifras de audiencia. Al principio dolería, pero saldría como nuevo. Eso, al menos, es lo que prometen en La caja.
egonzalez@elpais.es
Pues queda dicho.
:))