-¿Cómo es un día de rodaje?
-Muy duro. Trabajamos unas doce horas al día pero nos lo pasamos muy bien. A las horas de rodaje debemos sumarles las de traslado, llegar a casa y ponernos a estudiar..., estamos agotados. Pero todo nuestro esfuerzo se ve reflejado en pantalla y al público se lo transmitimos, que es lo más importante.
-¿Con quién se lleva mejor?
-Somos todos muy «piña», es díficil decidir. Es verdad que con David Arnaiz -Richard de Castro en la ficción- hay una química especial. Somos como hermanos, tenemos una forma de trabajar muy parecida. Pero la verdad es que trabajo muy a gusto con todos.
-Su personaje ha calado mucho, ¿cual es el secreto?
-Es un personaje muy extremo y puede parecer algunas veces incluso histriónico. Lo que a la gente le gusta es que Bárbara es mala e ingenua a la vez, se ríen mucho con ella, en definitiva, Están deseando saber qué hará, porque es totalmente imprevisible.
-¿Ha cambiado su vida?
-Por supuesto, ¡cómo no va a cambiar! En primer lugar el ritmo de vida que llevo es atroz, todos los días estamos rodando. Pero nuestra profesión es así, y más si la serie que estamos realizando es un fenómeno mundial. Pero lo debemos aceptar, ya que nos debemos al público y son ellos los que nos apoyan; hay gente que te respeta, otra que lo hace menos... pero gracias a ellos estamos aquí.
-¿Le da miedo encasillarse?
-Para nada, y tal como está el trabajo hoy en día no puedo pensar en ello. No hay que temer a los personajes extremos.
-¿Se han múltiplicado las ofertas laborales?
-Sí, pero a mí me gusta terminar los ciclos, y aún queda «Yo soy Bea» para rato.
-¿Le gusta hacer de mala?
-Me encanta. Me lo paso genial, los personajes malos son los más agradecidos y a la gente les encantan.
>>>> Abc

Los comentarios están cerrados