-¿Son necesarios 'folloneros' para apretar las clavijas a los jefes?
-Por supuesto. Todas las empresas tienen alguno. Son aquellas personas que montan la tienda junto a la máquina del café y se dedican a rajar a saco, pero cuando aparece el jefe hacen mutis por el foro. La diferencia es que el nuestro le dice las cosas a la cara.
-Pero sus dardos a Buenafuente, ¿no son bastante envenenados?
-Envenados pero simpáticos, no matan del todo. Nos inventamos un personaje que ha funcionado. Es muy divertido proponer cosas que después me cargo yo mismo en el programa. Es una situación rara, pero a la vez agradecida. El follonero es mi alter ego canalla, que sale a pasear y saca punta a Andreu.
-Entonces, entre 'follonero' y Buenafuente no hay trampa ni cartón.
-Hace tiempo llegamos a un acuerdo para que él no supiera con qué le iba a salir. Es pura improvisación, sin guión, para darle más vidilla al personaje.
-Una vez que el espectador conoce a fondo al 'follonero', ¿no pierde un poco de frescura?
-Si en este tiempo el personaje hubiera cambiado puede, pero sigue siendo el mismo, igual de ácido y duro. Además, una vez que Buenafuente se ha hecho más popular, mi personaje ha podido entrarle por más sitios.
-La Factoría de El Terrat es como la cantera del Barça, inacabable.
-No nos podemos quejar. Sólo temo que la del Barça se acabe antes... La clave es no perder de vista el humor de la calle, ver nuevos humoristas, hacer castings y estar abiertos a una renovación constante.
-¿Qué caracteriza a un cómico de El Terrat?
-Tres cosas: que sea buena persona, que si no es del Barça nunca celebre los goles del rival y que, de entrada, quiera comer poco.
-Si Los Morancos y Cruz y Raya practican un humor costumbrista y Eva Hache prefiere la sátira informativa; ¿qué ofrece Buenafuente?
-Una mezcla de todo. Contamos con un elenco de humoristas que responden al perfil clásico del actor cómico de la tele, que en su momento pusieron de moda Pepe Navarro y Alfonso Arús.
-Algo similar a 'Camera Café'.
-Un formato sensacional: vale tres pesetas hacerlo y el casting de actores y guiones está muy currado.
-Póngale un adjetivo a cada miembro del programa.
-Eduard Soto: explosivo; Santi Clima: triunfador fracasado; Silvia Abril ('la niña de Shrek'): supercómica; Buenafuente: en blanco; José Corbacho: sin complejos; y 'follonero': tímido extrovertido.
-¿Qué cómicos seguía de pequeño?
-Algo de Benny Hill, Alfonso Arús, Martes y Trece y, no te lo vas a creer, ¿a Buenafuente! Si, yo era un enano. Ha pasado tanto tiempo... Ahora es un vejestorio.
-La audiencia está por debajo de las expectativas, ¿qué ocurre?
-Ni nos obsesionamos cuando empezados ni lo hacemos ahora. Creo que la audiencia se está reposicionando y la entrada de dos nuevas cadenas trocea aún más el pastel. Sin embargo, permanecer tres temporadas con la misma línea, sin buscar el morbo, es todo un éxito.
-¿Iría a recoger un premio junto a Jiménez Losantos?
-Sí, seguro. Porque estaríamos entre folloneros. Ya puestos, como lo mío es decir las cosas a la cara, le diría lo mucho que me gusta su programa: es el espacio de humor más cotizado de la radio española.
-Y después de Buenafuente, ¿qué?
-Hay ideas y trabajos que te rondan la cabeza. Llegarán sin prisa. Mi cabeza está en Buenafuente.
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