SUSANNA GRISO
ESPEJO PÚBLICO
LUNES A VIERNES 9 H.
—¿Espejito, espejito, quién es la mejor presentadora de magacines matutinos?
—¿Muy, muy matutinos? No creo que haya mejores ni peores. Si hicieran un concurso, me imagino que el premio sería ex aequo.
—De tanto abrir la ventana a la actualidad, ¿no teme contaminarse con restos de dinitrotolueno?
—Son tan leves los que han aparecido que apenas me preocupan.
—¿Le cuesta mucho pronunciar el palabro?
—Prefiero utilizar las siglas, DNT. Además, siempre ocurre igual: cuando tienes una palabra complicada y piensas que no te va a salir, efectivamente no sale. Algunos nombres vascos también se me atraviesan.
—Usted que sabe de esto, ¿España va bien o como siempre? —Todo depende del espejo en el que te mires. Los que miran al espejo por la derecha dirán que va mal, y quienes lo miran por la izquierda dirán que va muy bien.
—¿No tiene miedo a perder el juicio con tanto 11-M?
—Me preocupa el cansancio, y tiene que ser sumamente agotador para las víctimas que se alargue tanto. Pero pienso que el presidente del tribunal lo está haciendo muy bien. Es cortante, irónico, mordaz y no permite que nadie se le escape.
—¿La tregua de ETA era un espejismo público?
—Creo que no. La tregua generó sensaciones de ilusión y esperanza en buena parte de la sociedad. Fue un espejo que se rompió el 30 de diciembre en la T-4, y por lo que estamos viendo en los últimos días, se están haciendo esfuerzos por recomponerlo.
—¿Cuándo va a montar un ring entre Rajoy y Zapatero?
—¡Cuando me dejen! Pero sería mejor aún un ring con Zaplana y Rubalcaba, o con López Garrido y Acebes. Pero hay mucha cobardía entre los políticos a la hora de enfrentarse ante las cámaras. Las más valientes son So- raya Sáenz de Santamaría y Carme Chacón, que sí entran en ese juego.
—¿Tiene un cura en su programa para que bendiga cada rincón del espejo?
—Es un colaborador más, entre los muchos que tengo. Y no soy supersticiosa. Aquí la única supersticiosa es Celia Villalobos, que me ha obligado a quitar las caracolas que teníamos para adornar el plató porque por lo visto traen mala suerte.
—¿Tomaría un desayuno con Pepa Bueno o preferiría invitar a un tentempié a Ana Rosa?
—He desayunado y cenado con Pepa en alguna ocasión, y ya no digamos Ana Rosa, a la que le hacía los boletines. Nos llevamos muy bien.
—¿A mal ‘share’ buena cara?
—Yo no me puedo quejar. Los resultados de ‘Espejo…’ están siendo mejor de lo que esperaba. Pero visto lo bien que nos llevamos todos, voy a pactar con Pepa y con Vicente Vallés para repartirnos el ‘share’.
—¿Cómo compagina ser madre, levantarse a las cinco de la mañana y en entrevistar a un ministro sin saber si sus hijos se han tomado el desayuno?
—¡Muy malamente! Ya lo pensé cuando acepté este reto, porque los suelo tener que perseguir con el ‘colacao’ por las esquinas. Pero los he dejado en buenas manos. También me ha ocurrido que me llamen porque uno no quiere ponerse los pantalones en el mismo momento en que estoy saludando a un ministro. O bañarlos por la noche, liarme al teléfono preparando el programa mientras los tengo en remojo y sacarlos como garbanzos.
—¿Cuál era su tebeo de cabecera cuando era pequeña?
—Fueron unos cuantos, pero creo que mis preferidos eran ‘Mortadelo’ y ‘Zipi y Zape’. Luego ya pasé a ‘Asterix’ y ‘Tintín’.
—¿Descubrió con el reportero ‘Tribulete’ su vocación periodística?
—Yo he sido reportera ‘tribulete’ durante mucho tiempo. Empecé en economía y me machaqué decenas de ruedas de prensa. Era tremendo. Pero a fuerza de constancia llegué incluso a cubrir una cumbre de Davos. Todavía abro el periódico por la sección de economía.
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