Empezó en Telemadrid, pero un cambio climático le llevó a Antena 3, donde tiene un espacio para contar el tiempo. Entre el tiempo y el espacio siempre queda un hueco para su sonrisa y otro más grande para su buen hacer. Este hombre del tiempo se define como "un hombre previsor que se dedica a verlas venir".
¿Ha leído ‘Cumbres borrascosas’ o no lo exigen en su trabajo? —Afortunadamente no lo exigen, porque ni lo he leído ni he visto la película.

Con todo lo que se mueve usted en pantalla, ¿no debería presentar los deportes? —Me gustaría moverme más aún, que hubiera un mapa gigante del tiempo y sobrevolarlo.

¿Tiene algo que ver el medio ambiente con el ambiente que se respira en los medios? —En los medios hay muchas más tormentas que las del tiempo atmosférico. ¡Y vaya si las sufrimos! Todas las mañanas, por ejemplo, tenemos una tormenta de ideas.

¿Es usted un hombre de su tiempo? —Procuro ir por delante de mi tiempo, más que nada para hacer previsiones, que es mi trabajo.

¿Sus sensaciones son térmicas? —Llevo el calor a flor de piel. Por algo me apellido Brasero.

Si truena por San Blas, ¿las cigüeñas deberían acordarse de Santa Bárbara? —Que se lo pregunten a la que hizo el nido al lado del pararrayos.

¿Si el tiempo está loco, por qué no va al psiquiatra? —Debería ir, y así nos evitaría que fuéramos los que tenemos que interpretarlo.

¿El tiempo es más imprevisible que el Estatuto de Catalunya? —No estaría mal que explicaran lo del Estatuto con una especie de mapa del tiempo para ver, por ejemplo, por dónde sopla la financiación.

¿Qué tipo de comisión cobran los bancos de niebla? —No cobran comisión, igual que tampoco te puedes sentar en ellos.

¿A qué huelen las nubes? —Todavía no lo sé. Me quedo con el olor de la tormenta, el de la tierra mojada.

¿Cuál es la mejor época para sembrar vientos? —Cuando los surcos de las isobaras están más juntos.

¿Los contratos de los meteorólogos son siempre temporales? —No sólo eso, encima corren el riesgo de quedar barridos por un huracán. Yo apuesto por que el trabajo sea como una lluvia fina.

¿En su trabajo, perder el tiempo es motivo de despido fulminante? —En absoluto. Quedarte mirando las nubes es parte del trabajo.
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