Entrevista con Eduard Soto (Barcelona 1978) descubierto por Buenafuente -para 'Una altra cosa' en TV-3- antes de que se hiciera tan rabiosamente popular con tan curioso personaje del programa de Antena 3. Un profesional camaleónico con capacidad de disfrazarse cada noche del papel que toque -desde Benedicto XVI al Príncipe Felipe-, que se prepara para hacer cine con un papel dramático y quiere abrirse camino como cantante, en serio claro.

-¿No le carga ya el Neng?-El Neng no, la gente. Primero vino la sorpresa, porque no me esperaba esta movida, luego la fase de seguir esa línea ascendente y de involucrarme en el trabajo. Después están los 'expedientes x', esa cosa increíble como lo de las pateras.
¿Cómo lo he reciclado?. Pues manteniéndome al margen, siguiendo con la inercia y sabiendo que nada cambia, que tienes que seguir trabajando. Es algo curioso.
-El personaje está fabricado en Cataluña ¿Pero es transportable a cualquier lugar?-No sé si existe esta tribu urbana a lo largo de toda España. Lo he visto en Barcelona y en Valencia, pero supongo que en todas partes existe ese personaje que al que le gusta la discoteca, que casi vive en ella y es un fiestero. Todos hemos pasado por esa manera de entender la diversión.
-¿Se parece usted al Neng?-Sí, porque he ido a las discotecas y he escuchado esa clase de música. Siempre que haces un personaje eres tú mismo pero ecualizado. Todos los papeles tienen algo de mi y este caso no es diferente.
-¿Le han salido más ofertas de trabajo a raíz del éxito?-Sí, pero más que por el Neng por mi trabajo en general. No le concedo a él esa responsabilidad. Ha habido otros personajes que han gustado y que si bien no han pegado tanto sí han demostrado que no me quedo solo en eso.
-¿Hay que tener un poco de mala leche para interpretar esos personajes? -No, lo que sí hay que tener es energía, sobre todo para El Neng, porque me quita la sangre, me absorbe, deja a Edu Soto hecho polvo. También hay que tener buen humor para hacer cualquier personaje, tratarlo con cariño. Es un juego. Los críos hacen muchas idioteces y son la pura inocencia. Nosotros igual.
-Se ha movido hasta ahora en el ámbito catalán. ¿Le han llegado ofertas para tener más proyección?-Sí, de hecho voy cada fin de semana a Madrid porque estoy empezando a preparar el proyecto de una película de la que no puedo decir más. Nada que ver con lo de ahora, ahí se verá a un Edu Soto serio. ¿Que si me veo en un papel dramático? Por supuesto. Cuando estudié teatro hice de todo. Y de hecho los cómicos tenemos una vis dramática que al contrario no siempre se cumple, porque un actor dramático no lee con frecuencia comedia. Hay muchas cosas dramáticas que hacen reír.
-¿Cuál seria su aspiración profesional?-Seguir trabajando, que no es poco. A los 27 años te da miedo mirar al horizonte porque lo ves lejano. Está claro que quisiera encontrarme conmigo mismo. Me gustaría probar también en la música. He estado recibiendo clases de canto durante cinco años y estoy intentando hacer algo que me guste a mi porque estoy ahora cantando por boca de otros. Me intereso mucho por la música brasileña y por este nuevo flamenco con fusiones que está saliendo.
-¿Siempre quiso ser actor?-Estuve divagando entre los 16 a los 20 años en que no sabía qué hacer con mi vida. Luego me tiré a la piscina y no me he arrepentido, aunque arriesgué mucho y pasé malas épocas. Gracias a eso pago mi hipoteca, soy feliz y me conocí más como persona.
-¿Que actores o cómicos admira?-Por supuesto Andreu Buenafuente. Cuando le conocí en el casting 'Una altra cosa' fue un amor a primera vista. Yo me enamoré de su rapidez, de su chispa. Y hasta hoy. Me cogió de la mano a mis 24 años y me enseñó valores como el trabajo y la humildad a pesar del éxito, a no perder el rumbo. Ahora mismo hay que quitarle hierro a todo eso porque últimamente lo que a la gente le atrae es ser famoso, sin nada detrás.
-Eso lo ha traído la propia televisión ¿no?-No sé quien lo crea, si es la oferta y la demanda. Pero está ahí. Y yo no juego a eso.
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